Me alegra saber que aún quedamos chicas de esas que aunque intenten ser unas guarras se acaban encariñando hasta del más cabrón,de esas que decimos "hablaré con él para pasar el rato" y el rato se convierte en semanas en las que día tras día,adoran más a ese chico. Aún quedamos chicas a las que nos da vergüenza hablar con esa persona que nos gusta,pero que cuando cogemos cofianza nos volvemos nosotras mismas,esas chicas que somos como niñas,niñas en busca de su principe,que van de sapo en sapo,pero que con cada uno de ellos sentimos algo... De estas chicas quedamos pocas,así que señores,dejense de coleccionar piedras teniendo diamantes,y señoritas,cuiden su corazón,que aunque sea más grande que la casa blanca es más frágil que un cristal.

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